La pandilla de Pat » Cáncer con C Mayúscula

Se calcula que en 2011 habrá unos 230.000 casos de cáncer de mama en mujeres. Habrá otros 2000 casos en hombres. Si miramos hacia atrás, desde 1975 se ha producido un incremento gradual en la incidencia del cáncer de mama, a excepción de una leve disminución en 2001, la cual se ha atribuido a que la información provino de Women’s Health Initiative lo que sugiere la posibilidad de que las hormonas pudieran estar interfiriendo en el riesgo de incidencia de cáncer de mama. La causa de la disminución de 2001 aún es, no obstante, algo debatible. Gradualmente, si observamos las curvas globales, la incidencia de cáncer de mama ha aumentado gradualmente. Parte de esto se atribuye a algo llamado “sesgo de anticipación diagnóstica”, que no es más que el hecho de que más mujeres se sometan a mamografías y ahora diagnosticamos cáncer de mama en mujeres que tal vez nunca presenten una evolución clínica.

 

Las diversas teorías relacionadas con la incidencia de aumento del cáncer de mama o, digamos, los factores de riesgo, son bien conocidas. Una menarca precoz (es decir, cuanto más temprano la mujer tenga su primer ciclo menstrual) y la menopausia tardía son dos contribuyentes conocidos para los posibles riesgos de cáncer de mama. Ser nulípara (sin hijos), o no haber tenido el primer hijo hasta después de los 30 años, también son riesgos conocidos. Los antecedentes familiares obviamente son un factor de riesgo, pero es interesante señalar que la mayoría de las mujeres que desarrollan cáncer de mama no tienen antecedentes familiares. Durante años se ha sabido quela exposición a la radiación contribuye a aumentar el riesgo de cáncer de mama: Los senos de las mujeres que se exponen a la radiación, como los de las mujeres tratadas con radiación por la enfermedad de Hodgkin, tienen una mayor incidencia. Se demostró que las mujeres que estuvieron en sanatorios para TB, a las que se les hacían frecuentes exámenes fluoroscópicos del tórax, presentaban un riesgo aumentado. Además, ahora se sabe que un tratamiento para la mastitis en el período posparto que se realizaba en los años 30, en el que se irradiaban los senos, aumenta el riesgo de cáncer de mama. Las píldoras anticonceptivas y la terapia de reemplazo hormonal, estadísticamente, se han visto implicadas para al aumento de riesgos, pero realmente se desconoce la contribución exacta. Se sabe que la identificación de ciertos genes perjudiciales, como los de los sistemas BRCA1 y BRCA2, conlleva un mayor riesgo, tanto para cáncer de mama como de ovario. No obstante, quienes presentaron estos genes perjudiciales constituían una pequeña minoría de la población.

 

La buena noticia es que la tasa de muerte por cáncer de mama está disminuyendo. Sin duda, esto se puede atribuir en gran medida a la detección temprana, es decir, mujeres que se dan la posibilidad de una mamografía que detecta el cáncer de mama en una etapa más precoz.

Desafortunadamente, tal vez veamos un mayor número de mujeres jóvenes con cáncer de mama y aquellas mujeres, por supuesto, no serán detectadas porque la tasa de ataque en mujeres jóvenes es muy baja. Además, la densidad de las mamas en mujeres jóvenes es muy elevada y, en general, puede ser difícil identificar un cáncer de mama en las mujeres más jóvenes. De hecho, se ha sugerido que la densidad mamaria es un leve factor de riesgo para cáncer de mama. Los hábitos de alimentación se han visto implicados en ciertos grupos de población. Supuestamente, las poblaciones que ingieren una dieta con alto contenido de grasas animales pueden tener un riesgo aumentado para cáncer de mama. Ciertamente, la obesidad y tal vez la ingesta de alcohol se haya visto implicada como factores de riesgo para cáncer de mama.

 

Qué, entonces, es lo que las mujeres pueden hacer para disminuir el riesgo de cáncer de mama y, tal vez, aumentar la curabilidad si presentaran esa enfermedad. La mayoría de los médicos considera que es importante tener un estilo de vida saludable y eso incluiría ejercicio, una dieta con un menor contenido de grasas y, tal vez, menos alcohol.

 

La edad a la que se debería realizar un control mamográfico aún queda en el ámbito de la controversia. Creo en hacerles un examen de detección a las mujeres a partir de una mamografía inicial a los 35 años y mamografías anuales después de los 40. En los grupos con riesgo más elevado, la mamografía se puede utilizar antes. El uso reciente de la IRM en poblaciones de alto riesgo ha demostrado la capacidad de detectar más precozmente el cáncer de mama en mujeres, especialmente en las que tienen senos con mayor densidad, y que tienen un riesgo elevado. Podremos disminuir la tasa de mortalidad en estas mujeres, mucho más si se hicieran la mamografía anual y tal vez, un ultrasonido (ecografía). El ultrasonido es una modalidad excelente para usar en mujeres sintomáticas, pero se desconoce la exactitud de su papel en la detección para mujeres.

En futuras columnas, analizaré los antecedentes y la evolución de la cirugía para cáncer de mama, los primeros ensayos clínicos adyuvantes con quimioterapia y radiación, las terapias actuales que incluyen terapias dirigidas al cáncer de mama y las posibilidades para el futuro.

 Robert P. DerHagopian, M.D., F.A.C.S.

Chief, Baptist Health Breast Center

 

 

 

 

 


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