Más fuerte que nunca

por Carolyn Newman

 

Estoy aquí. Estoy viva, estoy saludable y me siento feliz.
Pasé de víctima a vencedora. Me convertí en una guerrera. Me enfrenté a lo que
parecían ser desafíos insuperables, pero controlé la situación para poder sobrevivir.

Muchos médicos, amigos y familiares me ayudaron en esos días tan lúgubres, los
días que siguieron inmediatamente al diagnóstico. Una sobreviviente de cáncer
en particular me hizo dar cuenta de que creer en mí era mi responsabilidad. Sus
palabras resonaron en mi alma. “Vivirás. ¡Sólo tienes que creer en ti!”
Estas poderosas palabras se convirtieron en mi salvavidas. Me aferré a ellas y
comencé a avanzar, paso a paso, hasta que salí de mi agujero negro de duda y
autocompasión.

Winston Churchill escribió. Un pesimista ve la dificultad en cada oportunidad,
un optimista ve la oportunidad en cada dificultad.

Mi decisión fue encontrar oportunidades en el cáncer y aprovechar esas
oportunidades apasionadamente. Creo que pertenezco a ese club; nadie nunca quiere
unirse. Lo que yo sé sobre este club, sin embargo, es que desde el minuto en
que te diagnostican cáncer, tu vida cambia para siempre. Creo que lo más
importante en esta vida es disfrutar el tiempo que tengas, sean 10 días o 100
años. También creo que ser miembro de este club exige que ayudes a tus
hermanas, tus madres, tus amigas y a muchas otras mujeres que recién se están
iniciando en esta etapa y la presentación al club al que nunca quisieron
pertenecer.

Pensándolo bien, me dio cuenta de que ha surgido una nueva vida para mí. Reuní
el coraje para vivir, para convertir los contratiempos en nuevos intentos. Me
volví mi propia heroína guerrera.

Cuando me diagnosticaron linfedema en el brazo derecho, una vez más tuve la
necesidad de recurrir a mi guerrera interior. Actualmente tengo que usar una
manga de compresión en el brazo todos los días. Son bastante feas y yo me
sentía fea usándola. Sabía que tenía que haber una forma más simple de cubrir
la manga de compresión y por eso, junto a mis mejores amigas Lauren y Jolene,
inicié una compañía llamada Warrior Wear, Inc.

Nuestro primer producto es Arm Candy  (compañeras de adorno), un accesorio de moda protector diseñado para sobrevivientes de cáncer de mama que sufren linfedema o inflamación crónica en el brazo. Las mangas de moda Arm Candy de Warrior Wear, Inc. están diseñadas
para cubrir las antiestéticas mangas médicas de compresión que se deben usar a
diario. Hoy en día vendemos Arm Candy en todo el país y en nuestro sitio web y en boutiques selectas de toda América.

Casi siempre me detienen las mujeres que se sienten curiosas al ver mis mangas.
Sonrío con orgullo y les digo que son compañeras de adorno para las mujeres que
tienen linfedema. Queremos darles a las mujeres como yo algo que las haga
sentirse como guerreras… bellas, fuertes y con control.

Ahora comprendo que cuando uno se enfrenta a una tragedia en su vida, tiene una
elección: encontrar a la heroína que lleva dentro o rendirse. Cuando uno elige
sacar a la luz su propio coraje, su fuerza y su determinación, se convierte en
un modelo a seguir para los demás.


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